Edición trimestral — Diciembre 2024
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La importancia de las añadas en el jamón
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En el jamón, como en los vinos, las añadas cumplen un papel fundamental. Pero, ¿qué es una añada? Cuando hablamos de añada, nos referimos al año o la temporada específica en la que se ha producido el jamón, es decir, cuando se sacrificaron los cerdos y comenzó el proceso de curación.
Edición Noviembre 2025
Departamento de Prensa de Castro y González
Al igual que ocurre con el vino, la añada es un indicador de la calidad y características del producto, ya que cada temporada puede influir en el perfil de sabor y textura del jamón debido a factores como las condiciones climáticas y la alimentación del cerdo. Por ejemplo, una añada que proviene de un año en el que las bellotas fueron especialmente abundantes y de alta calidad producirá un jamón con un sabor más intenso y rico. Un ejemplo más de que la naturaleza tiene una influencia clave en nuestros productos y cada año nos marca el ritmo.
Sin ir más lejos, la cantidad de lluvia durante el año influirá en la cantidad de bellotas que caerán durante la montanera, y en su consecuente calidad. Las lluvias excesivas pueden llevar a una mayor producción de bellotas, pero también pueden afectar su sabor y textura.
Por otro lado, la temperatura tiene un papel igualmente importante en la curación del jamón. Los inviernos suaves y los veranos cálidos crean condiciones ideales para una maduración lenta y uniforme. Sin embargo, las temperaturas extremas pueden acelerar o ralentizar el proceso, afectando el perfil de sabor final.
Por supuesto, en la calidad del jamón tiene una importancia fundamental la bellota, ya que es el alimento fundamental de los cerdos ibéricos durante la montanera y su calidad depende de factores como la variedad de encina o alcornoque, el clima y el suelo. Un año con una cosecha de bellotas particularmente buena dará lugar a un jamón con un sabor más profundo y complejo, mientras que una cosecha menos favorable puede resultar en un perfil de sabor menos complejo.
Todo ello afecta sobre manera al sabor, aroma y color del jamón. Así, en cada loncha los matices de color pueden variar desde tonos más claros y dorados hasta tonos más oscuros y profundos, dependiendo de la cantidad de grasa intramuscular y el nivel de humedad y temperatura durante la curación. En lo que respecta al aroma, puede prevalecer el fruto seco, notas más dulces o saladas en función del papel que ha cumplido la bellota ese año. Notas que pueden variar desde el dulzor suave de las bellotas hasta el umami profundo de la grasa curada.
De este modo, podemos afirmar sin duda que la singularidad de las añadas hace que cada jamón sea irrepetible, un testimonio del equilibrio perfecto entre tradición y naturaleza.