Edición trimestral — Diciembre 2024
Campo
La montanera
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En el mes de octubre arrancó el periodo más trascendental en la cría del cerdo: la montanera, que se alargará hasta el mes de febrero aproximadamente. Durante este periodo, miles de primales, de entre 15 y 18 meses y con una genética del 75% y 100% raza ibérica, se han repartido entre las fincas propias de la familia, situadas en Salamanca (Dehesa de Tejeda y Montellano), y otras situadas en el Valle de Los Pedroches (Córdoba), sierra norte de Sevilla y sur de Badajoz.
Edición Diciembre 2024
Departamento de Prensa de Castro y González
Bellotas y hierba.
Este es un periodo de suma importancia en la cría del cerdo ibérico, una fase de engorde que se extenderá cuatro meses, y en el que estos ejemplares se alimentarán exclusivamente de bellota y hierba (llegando a ingerir hasta 10 kilogramos al día), pastando libres en el campo y engordando su peso hasta el punto óptimo para su genética, del 75% y 100% raza ibérica. Como dato, un cerdo ibérico come aproximadamente un 60% de su peso en bellotas.
Así, todos estos primales, que han sido preparados durante más de un año con mucho mimo, han sido pesados a su entrada, dando cifras de entre 90 y 110 kilos. Un peso que se verá doblado durante este periodo de montanera, hasta alcanzar los 180 kilos con los que serán sacrificados entre los meses de enero y marzo de 2025.
Que el cerdo ibérico campe por el campo libremente y haga mucho ejercicio provoca que sus carnes sean bajas en colesterol y se genere la infiltración de grasa intramuscular (veteado), mejorando sustancialmente la calidad del producto. Como muestra, los cerdos ibéricos que se crían en libertad suelen recorrer una media de 14 kilómetros cada día en busca de alimento y esto les proporciona una constitución atlética, fuerte, vigorosa y ágil.
Esto ocurre especialmente en dehesas como las de Castro y González, espaciosas y extensivas, que suman 25.000 hectáreas y que como elemento diferencial cuentan con una gran densidad y variedad de arboleda, desde encinas a alcornoques. Esto es gracias a un plan de reforestación llevado a cabo por la familia, que hace que estén continuamente sembrando para mantener esa población vegetal. Todo, para conseguir productos ibéricos de una calidad superior.